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¿Qué es la Eucaristia?

La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la Iglesia, el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de Gracia y se nos da una prenda de la vida eterna.

La Eucaristía -La Santa Hostia- es Jesucristo vivo, su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, que se hace presente cuando el sacerdote consagra el pan y vino en la Santa Misa. Estos elementos se convierten en el Cuerpo y la Sangre del Señor (Transubstanciación). Recibir la Eucaristía (Comunión) es recibir a Jesucristo. La Eucaristía, explica el Papa León XIII, contiene "en una variedad de milagros, todas las realidades sobrenaturales"
(Encíclica Mirae Caritatis).

"Nos es posible recibir la eucaristía como un alimento privado para después encerrarse en el propio individualismo. (La Eucaristía) nos une al Señor y en ese sentido nos une entre nosotros. Es vinculante, en el sentido de que nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, cuya unidad se constituye en los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión"

Dicen los hermanos separados hoy... "tienes que recibir a Cristo como tu Señor y Salvador para salvarte. "

Sin embargo, ellos rechazan el valor de la Eucaristía donde Cristo se hace presente por el poder del Espíritu Santo, y donde precisamente al comulgar y por la fe, recibimos a Jesús y recibimos la Gracia que nos conduce a la salvación.

Ellos rechazan que el pan y el vino se conviertan realmente en Cuerpo y Sangre de Cristo, tal y como el propio Cristo dijo. No participan de la comunión con toda la Iglesia. Se privan así de la Gracia que confiere este sacramento instituido por Cristo para nuestro alimento espiritual.

Eucaristía es una palabra griega que significa acción de gracias. Los cristianos dan gracias a Dios por la muerte y resurrección de Jesús. La celebración eucarística es el acto fundamental de la comunidad cristiana; en sus orígenes se llamaba fracción del pan, en recuerdo del gesto del Señor.

Jesús instituyó la Eucaristía durante una cena mantenida con sus discípulos. El relato de la Última Cena lo encontramos en los tres evangelios sinópticos y en la primera carta de Pablo a los cristianos de Corinto. Para entender bien este relato, debemos prestar atención al contexto

La institución de la Eucaristía tiene lugar durante una auténtica comida, que es al mismo tiempo una comida de carácter religioso, una cena pascual; las palabras de Jesús sobre el pan y el vino se insertan en una oración de alabanza y bendición a Dios, su Padre; y relacionadas con el hecho de que Jesús está a punto de dar su vida por la salvación de todos los hombres, es decir, de su pasión.

Al presentar el pan y el vino a sus discípulos, Jesús no les dice simplemente: «Éste es mi cuerpo» y «Ésta es mi sangre», sino que les da un mandato: «Tomad y comed, éste es mi cuerpo» y «Bebed todos de él, porque ésta es mi sangre, sangre de la Alianza, que será derramada por muchos para el perdón de los pecados.»

El pan y el vino, convertidos en el cuerpo y en la sangre de Cristo, no son primordialmente objeto de representación y de adoración, sino objeto de comida, alimento ofrecido a los discípulos reunidos para que tengan vida y crezcan. Por otra parte, el vino, que es la sangre de Cristo - el que muere por los demás- significa también aquello que alegra el corazón, que crea la fiesta.

Al mandar a sus discípulos «Haced esto en memoria mía», Jesús convertía esta comida en un signo que, desde el principio y a lo largo de los siglos, se repetiría en todas las comunidades cristianas.

La Eucaristía es el memorial eficaz de la presencia de Cristo entre los suyos, de su sacrificio ofrecido a Dios para salvación de todos y, al mismo tiempo, sería el sacramento de la comunión(común unión) de los discípulos entre sí y con su Señor siempre vivo.

La participación en la Eucaristía por primera vez, o primera comunión, es un acontecimiento que debe ser precedido de un largo período de preparación catequética, es decir, de formación en la fe, para que el niño, el adolescente o el adulto puedan conocer y vivir lo mejor posible el misterio pascual y sus exigencias más allá de esta primera celebración.

Por eso es fundamental celebrar y participar constantemente en la Eucaristía. Tal es así que la Iglesia, cuando los cristianos, por enfermedad, no pueden acudir a celebrarla con la comunidad, les lleva a sus propias casas la Eucaristía.

La Eucaristía no es un sacramento más, sino el sacramento por excelencia. Sin Eucaristía no habría Iglesia. La Iglesia es convocada a la Eucaristía por Jesucristo. Al celebrarla muestra la unidad y crece como pueblo de Dios y misterio de comunión con Él y con todos los hombres y mujeres del mundo.

De este sacramento nacen todos los demás sacramentos, ya que todos tienden igualmente a la salvación. Por esto la Iglesia, en todas las ocasiones en que es posible, celebra los sacramentos dentro de la Misa, como signo de la realidad salvadora original.

Celebrar y participar en la Misa es seguir todo el itinerario de Jesucristo en su relación liberadora con la humanidad. Por este motivo, quien vive la fe y quien vive intensamente la vida de amor y compromiso, necesita compartirlo con Cristo y con la comunidad, de aquí el precepto de no faltar al menos al encuentro dominical con el Señor.

Para Profundizar más, te invito a escuchar este video.

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